Formación Alzheimer

Formación Alzheimer

Se trata sin duda de uno de los síntomas peor soportados por el entorno del demente (familia y sociedad). Además son vivenciados de una forma especialmente catastrofista, denigrante y humillante. Al mismo tiempo constituyen un factor pronóstico de primer orden para la institucionalización. Generalmente, aparecen en fases leves y moderadas de la enfermedad, es decir al inicio y etapa intermedia, desapareciendo en las últimas fases en las que el grado de deterioro global es tan alto que no tienen capacidad para su expresión. Los síntomas conductuales pueden ser muy variados y floridos, adquiriendo una prevalencia elevada. 

 

1.- Delirios

Son trastornos del pensamiento en los que se expresa una idea o realidad errónea o imposible. Existe una pérdida del contacto con la realidad y por tanto no debe pretenderse convencer al individuo de su error, ya que éste no lo percibe. Su frecuencia varía según las series consultadas, sin embargo como promedios podrían cifrarse en torno al 25-75 %. Se observan con más frecuencia dentro del ámbito institucional, y esto obedece a que efectivamente los casos más dificultosos en su manejo son derivados a este medio (ya hemos referido que son un predictor de institucionalización). Por lo general los delirios del demente no suelen tener un grado de estructuración y elaboración tan complejos como los de otras patologías psiquiátricas. Suelen acompañarse de otras manifestaciones, destacando la agresividad tanto verbal como física. Son temas recurrentes de delirios: robo, infidelidad, celos, impostores, suplantaciones, etc.

2.- Alucinaciones

Son percepciones sensoriales (visuales, auditivas, olfatorias, etc.) anómalas, que no han tenido lugar en la realidad, pero que el individuo las percibe como ciertas. La afectación de los órganos de los sentidos que acontece en el envejecimiento, predispone hacia éstas. Pueden llegar a presentar tasas entre el 15-50 %, con mayor predominio de las visuales, seguidas de las auditivas. A medida que progresa la enfermedad van haciendo aparición y se consolidan las alucinaciones siendo más frecuentes en la etapa media-avanzada de la enfermedad.

3.- Anomalías en el reconocimiento (Falsas identificaciones)

Consisten en identificaciones erróneas de personas u objetos. Se trata de actos de difícil definición ya que pueden quedar enmascarados por las agnosias así como por los delirios y alucinaciones. Aparecen en el 25-50 % de los dementes en algún momento de su evolución. Las variedades que pueden darse son múltiples: - Falsos Reconocimientos de Familiares = Prosopagnosias (confunde al marido con el hijo o con su padre, etc.) - Fantasmas en el domicilio - Relación con los espejos

4.- Trastornos de la personalidad

Probablemente, se trate del síntoma más prevalente de las demencias; apareciendo en el 95 % de los casos. En su génesis intervienen la dificultad que presenta el sujeto para adaptarse a situaciones de la vida diaria y las respuestas descoordinadas de éstos. Aparecen en estadios precoces, siendo a veces la primera señal de alarma de la enfermedad. Los dementes se vuelven más intransigentes, más rígidos y rudos, con agitación y agresividad, etc.; otras veces se tornan apáticos, retraídos, con tendencia a la desinhibición, egocéntricos. Pierden el interés por sí mismos y por el entorno, abandonan el aseo, afeitado, dejan de arreglarse, se visten desaliñadamente y con ropa sucia, etc.

 

5.- Trastornos en el comportamiento

Vagabundeo o Erratismo: Se denomina así a la tendencia al paseo errático y sin rumbo que presentan los dementes. “parece como si buscasen algo o a alguien”. Se exacerba por las noches como consecuencia de la desorientación nocturna. Constituye una fuente de riesgos apreciable en forma de caídas, accidentes, etc.; así como un foco de estrés de los cuidadores y familiares. Aparece en torno al 60 % de los dementes. No tienen un tratamiento específico, ahora bien, debemos evitar reprimir esta tendencia mediante sujeciones u otros artilugios, ya que aumentan el nivel de excitación y ansiedad. Por el contrario deben favorecerse mediante pistas para erráticos con medidas de seguridad en centros institucionales.

Inquietud o Agitación Psicomotriz: Denominamos como tal a aquella situación en la que el paciente precisa estar moviéndose continuamente o manipulando objetos. A veces se acompaña de otras alteraciones que lo exacerban como ansiedad, insomnio, etc. Aparece en fases intermedias y avanzadas de la enfermedad.

Agresividad: Puede ser verbal manifestada en forma de hostilidad, insultos y gritos; o bien física contra el entorno o contra sí mismos. Puede aparecer en cualquier fase de la enfermedad, aunque probablemente sea más típica de la fase intermedia o moderada. Suele originar graves problemas en el manejo de estos pacientes, hasta el punto que constituye el primer determinante de institucionalización. Evolucionan por brotes a lo largo de la enfermedad. Sin embargo esto no debe hacernos caer en la dejadez y no chequear causas añadidas de irritabilidad como dolores, infecciones, etc., de las cuales el demente no puede advertirnos.

Disfunciones Sexuales: En los dementes son frecuentes y pueden tener un amplio abanico de presentación desde la apatía, al exhibicionismo, tocamientos, actividad sexual compulsiva, cambio en la apetencia de sexo, etc.

Trastornos del Apetito: Del mismo modo encontramos situaciones que pueden ir desde la anorexia extrema a la bulimia más compulsiva. Incluso en un mismo enfermo se pueden alternar ambas.

Depresión: La demencia multiplica el riesgo de padecer una depresión en 3-4 veces. Así, es fácil encontrar prevalencias de depresión en dementes que sobrepasan las cifras del 30-50 %. Aparece en fases iniciales de la enfermedad, cuando el sujeto percibe sus fallos y lagunas. Además, corrobora la teoría esbozada de la conservación neuronal (es necesario conservar un nivel mínimo, para poder llegar a deprimirse). Por otra parte, parece que también en los dementes se producen modificaciones en los neurotransmisores. La depresión en el demente ha de chequearse de forma sistemática, ya que podría pasar desapercibida por la falta de queja del propio paciente.

Insomnio: Es un trastorno habitual en los dementes. Sin embargo no todos los autores lo entienden como insomnio sino que algunos lo interpretan como una incapacidad para mantener el sueño o alteración del ritmo nictameral. Contribuyen a ello la citada desorientación nocturna así como la irritabilidad y agitación que les produce la noche.

 

 

 

Si deseas formarte como profesional en el área de las demencias y la enfermedad de Alzheimer con el mejor grupo de expertos e investigadores a nivel nacional, consulta nuestro programa de títulos de la Universidad de Salamanca. 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el teléfono 677 860 126

Trastornos del sueño

En ocasiones, estos pacientes muestran síntomas de lo que se denomina inversión de la pauta del sueño (despiertos la mayor parte de la noche y dormidos durante el día). Este trastorno se une a la desorientación general del paciente sobre todo la temporal que provoca que la persona se despierte sin tener conciencia de la hora y el lugar donde se encuentra. Son muchos los motivos que originan esta alteración, desde cambios de medicación, modificaciones en el ambiente, la propia enfermedad, las manifestaciones depresivas o al tipo de vida que lleve el enfermo. El paciente suele dormir mal por las noches en todas las fases de la enfermedad, siendo este uno de los problemas que más desazón causa a los cuidadores.

La recuperación de un adecuado patrón de sueño nocturno es una tarea difícil y generalmente con poco éxito; no obstante se deben poner en marcha las siguientes acciones:

  • Hacerle sentir que siempre habrá alguien a su lado para acompañarle y ayudarle. 
  • Procurar que tenga debidamente satisfechas el resto de sus necesidades básicas: alimentación, eliminación, higiene, vestido, comunicación, entretenimiento, etc..
  • Intentar que se acueste limpio, agradablemente cansado, sin hambre, con ropa cómoda y adecuada, en una cama confortable, rodeado de un ambiente sin factores distorsionantes, etc.
  • Realizar cada día higiene del sueño, haciendo del momento de dormir un rito rutinario: misma hora, igual proceso, etc.
  • Procurar un ambiente que invite al descanso: música tranquilizante, relajación, leerle un rato, contarle o dejarle que te cuente alguna historia, etc.
  • Hacer que permanezca en la cama siempre el mismo tiempo aunque no esté durmiendo y establecer también una rutina para que se levante.
  • Evitar periodos de dormir durante el día de más de 30 minutos
  • Si se levanta desorientado a media noche y decide la realización de un actividad que no son propias ni del lugar ni de la hora (hacer la maleta para irse a su casa, irse a la cocina a comer, vestirse para salir, etc.) no intentar razonar acerca de lo inadecuado de su proceder, entretenerlo con alguna otra actividad e intentar la vuelva a la cama. Si permanece el empeño dejar hacer y controlar a distancia, así como extremar las medidas de seguridad: cerrojos en puertas y ventanas, rejas en sitios peligrosos, etc. En estas circunstancias mantener la tranquilidad.
  • A la hora de dormir demostrar seguridad y afectividad. • En relación a la alimentación, procurar cenas ligeras, evitar bebidas excitantes.
  • Evitar las barreras arquitectónicas que pudieran generar accidentes si se levanta por la noche. Procurar un ambiente confortable en la habitación

 

Trastornos del comportamiento

Los más frecuentes son la agresividad, repetición de palabras y acciones, alucinaciones, apatía, inactividad, delirios, vagabundeos etc. Este tipo de manifestaciones siempre deben interpretarse como síntomas propios de la enfermedad. Constituyen la principal fuente de sobrecarga para los cuidadores y son la causa más frecuente de institucionalización precoz, con el consiguiente impacto emocional para los familiares y socio-económico.

Es importante resaltar que la evaluación detallada y minuciosa de cada uno de los síntomas permitirá siempre una orientación terapéutica más específica y eficaz. El primer paso consiste en la información adecuada y completa al cuidador personas mayores y formarlo en la aplicación de estrategias diversas con las que poder afrontar y paliar las repercusiones de los trastornos de conducta y síntomas psicológicos.

  • Tener en cuenta que estos trastornos no se realizan de forma intencionada y que en ocasiones las técnicas de modificación de conducta, si se realizan de forma sistemática, consiguen disminuir estas alteraciones.
  • En todos los casos las pautas a seguir para conseguir disminuir estos síntomas estarán enfocadas a tranquilizar al paciente y desviar la atención a otras tareas.
  • Lo más importante es nunca regañar ni gritar y hablar con tono de voz tranquilo.
  • Evitar las situaciones que generan dichas alteraciones e intentar mantener las rutinas y las actividades diarias.
  • Utilizar medidas de seguridad y protección que eviten los riesgos de padecer accidentes.
  • La actividad física regular controlada, ayudará a disminuir los trastornos del comportamiento.
  • Consultar con el médico ante la persistencia de los síntomas 

Para poder valorar adecuadamente el impacto personal y familiar que la atención a este tipo de enfermos produce, hay que tener en cuenta que, en el caso de las demencias, se trata de enfermedades neurodegenerativas crónicas, incurables, cuyos síntomas se agravaran con el paso del tiempo, por lo que cada vez es mayor la dependencia de sus cuidadores y exige una dedicación más exclusiva. Frecuentemente, en el inicio del cuidado, la persona que presta la atención, aún no es plenamente consciente de que es el miembro sobre el que va a recaer la mayor parte del esfuerzo y responsabilidades del cuidado, y tampoco de que probablemente se trate de una situación que requerirá cuidados prolongados a largo plazo, lo que implicara un progresivo aumento de dedicación en tiempo y energía. De forma, muchas veces inconsciente, la persona poco a poco va integrando su nuevo papel de cuidador/a en su vida diaria.

La familia es la que más sufre las consecuencias de la enfermedad y su carga es psicológica, económica y social. En la mayoría de las familias es una única persona la que asume la mayor parte de la responsabilidad de los cuidados, que suelen ser mujeres. Esto es debido a que la educación recibida, favorece la idea de que la mujer está mejor preparada que el hombre para el cuidado, ya que tiene más capacidad de abnegación y sufrimiento. A pesar de ello, se puede afirmar que cada vez es mayor el numero los hombres que participan en el cuidado de las personas mayores bien como cuidadores principales o bien como ayudantes de las cuidadoras principales, lo que significa un cambio progresivo de esta situación.

El proceso de adquisición del papel o rol de cuidador, que será más o menos largo en función de múltiples factores, es un papel clave porque influirá en la forma en que se presten los cuidados y en cómo se sientan los cuidadores.

Los motivos por los que se va a atender a una persona mayor son básicos a la hora de afrontar su cuidado. Deberían de ser motivos altruistas, familiares, de reciprocidad, de gratitud y de estima, en definitiva motivación de cariño y de amistad. En la actualidad la situación de crisis en que nos hayamos inmersos, hace que muchas veces sean motivos económicos los que influyen en la permanencia de nuestros mayores en el ámbito familiar. Cuando esto se produce suele ser frecuente que la aplicación de los cuidados no sea todo lo idónea que debería ser. Los profesionales deben valorar estas situaciones y mentalizar a las familias de las necesidades reales del enfermo. Para prevenir el síndrome del cuidador resulta esencial prestar apoyo a los cuidadores, ayudarles a cuidar y cuidarse mejor. Hasta la fecha se han desarrollado distintos tipos de intervenciones, con objetivos diversos: programas psicoeducativos, servicios de respiro, grupos de ayuda mutua,… siendo los programas psicoterapéuticos los que mejores resultados han obtenido en la mejora del estado emocional del cuidador, si bien éstos han sido en todo caso modestos.

Una serie de propuestas útiles para que el cuidador se cuide son:

  • No olvidarse de sí mismo.
  • Pedir ayuda personal al detectar los signos.
  • Acudir a un profesional (psiquiatra o psicólogo), o a grupos de auto-ayuda.
  • Aprender técnicas de relajación psicofísica, como el yoga.
  • Solicitar formación adecuada sobre la enfermedad, y sobre la práctica diaria, para enfrentar los problemas de ella derivados (nutrición, higiene, adaptación del hogar, etc.).
  • Marcarse objetivos reales, a corto plazo y factibles en las tareas de cuidar.  Ser capaz de delegar tareas en otros familiares o personal contratado sanitario o del hogar. No creerse imprescindible.
  • Mantenerse automotivado a largo plazo, autorreforzarse en los éxitos.
  • No fijarse sólo en las deficiencias y fallos que se tengan. Cuidar especialmente los descansos y la alimentación.
  • Tomarse ratos diarios para realizar los asuntos propios. Asimismo, permitirse un merecido descanso diario o semanal, fuera del contacto directo con el enfermo.
  • Intentar realizar ejercicio físico todos los días, ya que elimina toxinas corporales y despeja la mente.
  • Evitar el aislamiento, manteniendo el contacto con amigos y otros familiares.  Saber poner límite a las demandas excesivas del paciente, sin sentirse culpable por ello.
  • Expresar abiertamente a otros las frustraciones, temores o propios resentimientos, como escape emocional.
  • Planificar actividades diarias y semanales. La falta de tiempo es una de las primeras causas de agobio.
  • Promocionar la independencia del paciente. No debe realizar lo que el enfermo pueda hacer por sí mismo.
  • Utilizar los recursos formales que estén al alcance: Centros de día, Residencias de respiro temporal, asistencia domiciliaria...
  • Aceptar que estas reacciones de agotamiento son frecuentes e incluso previsibles en un cuidador. Son reacciones normales ante una situación "límite", pero que necesitan apoyo.

 

 

Cuando nos encontramos con pacientes con deterioro cognitivo, el plan de intervención nutricional debe incluir no sólo recomendaciones sobre el aporte de energía y nutrientes para el enfermo, sino también toda la información, formación y sugerencias para los cuidadores, que deben ser capaces de llevar a la práctica el programa de nutrición bajo la supervisión constante de un equipo sanitario, y de responder a los preocupantes problemas que irán apareciendo en relación a la alimentación a medida que progrese la enfermedad. Es el cuidador, quien mejor puede atender a la evolución del paciente, ya que es el primero en observar los cambios que vayan apareciendo.

A todos los factores propios de la vejez ,tenemos que sumar en los pacientes con EA una pésima actitud hacia la comida condicionada por su deterioro funcional y cognitivo y la pérdida de autonomía, que dificultan más aún alcanzar los requerimientos nutricionales y mantener el peso corporal. La EA afecta el estado nutricional, especialmente en los pacientes institucionalizados, y de forma más grave si requieren asistencia en la alimentación. Estos factores de riesgo nutricional deberían evitarse en los centros de atención al paciente de Alzheimer con personal suficiente, especialmente seleccionado y cualificado. Hablaremos ahora de dos factores de riesgo fundamentales en la EA, la pérdida de peso y los trastornos de la conducta alimentaria, y más adelante de la disfagia y la dependencia.

Pérdida de peso

La pérdida de peso en los pacientes con EA puede presentarse de forma progresiva a lo largo de los años, o de una manera más brusca con pérdidas significativas en los últimos 6 meses, constituyendo esta última un factor de riesgo más importante. Se han descrito algunas variables, obtenidas con escalas de valoración nutricional, que son predictores significativos de pérdida de peso, y a las que debemos prestar especial atención:

  • dejar un 25 % o más de la comida en la mayoría de las tomas,
  • ser dependiente para la alimentación
  • recibir medicación ansiolítica.

Otros signos que nos deben hacer vigilar posibles pérdidas de peso por dificultar la ingesta son:

  • Dolor en la boca.
  • Dificultad para masticar o tragar.
  • Dentaduras postizas.
  • Depresión.
  • Agitación.
  • Enfermedades crónicas.
  • Tratamiento con ANTICOLINESTERÁSICOS o MEMANTINA.

Trastornos de la conducta alimentaria

En el paciente con EA van apareciendo progresivamente numerosas alteraciones de la conducta alimentaria, que junto con los déficits funcionales dificultan enormemente la alimentación. La negativa a comer puede producirse durante estados depresivos o de agitación. El trastorno apráxico provocará que el paciente no sepa qué hacer con los cubiertos o con los alimentos, y después tampoco los reconocerá (agnosia). La pérdida de memoria, la confusión, la incapacidad, enfrentan al paciente a una actividad, la comida, que ha perdido todo el sentido y el interés, y se ha convertido en una actividad no deseada, ante la que se muestra incómodo e irritable. La malnutrición, además de ser consecuencia, se convierte en causa de empeoramiento cognitivo.

Lunes, 24 Julio 2017 11:07

¡Gracias a todos!

Espacio Alzheimer nació con la premisa de poder ayudar y orientar a todos aquellos a los que la enfermedad de Alzheimer les ha tocado muy de cerca y necesitan ayuda, comprensión o unas palabras de aliento en lo peores momentos. En torno a este foro, nació el grupo de facebook del mismo nombre, que se ha convertido en una  gran familia en la que cada uno de sus miembros tienen un papel vital, compartir su experiencia y encontrar una voz de apoyo cuando no ves el fin.

Esta familia ha ido creciendo y ya somos más de 1000, este es nuestro pequeño homenaje a estos luchadores que cada día se enfrentan a la enfermedad de Alzheimer y que han querido mostrarnos un poco más de ellos.

Gracias de corazón a todos por hacer que este espacio sea un espacio lleno cariño.

Si tú aun no conoces nuestro grupo de facebook, te invitamos a formar parte en el siguiente enlace

https://www.facebook.com/groups/210091346111873/

 

¡Mil gracias! ¡Os esperamos!

 

 

Jueves, 29 Junio 2017 12:00

Descifrando entre líneas la Demencia

Detectar de forma temprana las demencias en los mayores es el gran reto que se ha fijado el grupo de investigación liderado por Juan José García Meilán. Y para ello ha tomado como referente la voz, consciente de que varía cuando hay un déficit cognitivo. Es más, ha creado un dispositivo que realiza dicho análisis en apenas 15 minutos de sesión.

 

Las enfermedades neurodegenerativas se han convertido en la llamada sociedad del bienestar en una de las grandes plagas contra la salud y la calidad de vida del ser humano. Atajar su incidencia e incluso eliminar su aparición se ha convertido en objetivo prioritario para un gran número de grupos de investigación de todo el mundo. Otros, de forma más modesta, centran su atención en minimizar los efectos de dichas patologías —dado que carecen actualmente de cura— a través de una detección precoz y un combate más efectivo de sus manifestaciones. La Universidad de Salamanca, que desde hace años viene siendo muy sensible hacia este tipo de enfermedades, cuenta también con varios grupos implicados en este reto. Entre ellos figura el encabezado por Juan José García Meilán y José María Criado, quienes desde hace años vienen trabajando en la relación que existe entre la voz y las enfermedades neurodegenerativas. Es más, en sus investigaciones en el laboratorio han sido capaces de detectar cambios en la voz y en el habla de las personas mayores con ciertos déficits cognitivos.

Reportaje MUY SALMANTINO DOMINICAL grupo de investigacion de Juan Jose Garcia sobre las demencias en mayores a traves de la voz

Un paso muy importante a la hora de diagnosticar de forma precoz una demencia en este grupo de población. Pero no conformes con ello, estos investigadores han querido ir más allá y agilizar el proceso de detección al máximo. Con el fin de evitar los largos y concienzudos trabajos de laboratorio, han diseñado un dispositivo móvil que en tan solo quince minutos es capaz de realizar todo ese trabajo. Solo se necesita que el paciente lea un texto e improvise una conversación. El prototipo ya está en marcha y en estos momentos está en fase de experimentación.

Los primeros resultados son muy esperanzadores. En pocos años podría estar comercializado y al alcance de cualquier servicio clínico. Pero el camino para llegar a este punto no ha sido nada fácil. Todo empezó hace más de una década cuando en la Universidad de Murcia deciden estudiar el llanto de los bebés con el fin de analizar sus emociones. Fue entonces cuando este grupo de investigación de la Universidad de Salamanca opta por trasladar esos mismos planteamientos a las personas mayores, pero en esta ocasión con el fin de detectar posibles déficits cognitivos. “Pensamos que el uso de la voz no se estaba utilizando y que podía ser revelador para la detección precoz de determinadas demencias”, señala Juan José García Meilán. Dicho y hecho.

Reportaje MUY SALMANTINO DOMINICAL grupo de investigación de Juan Jose Garcia sobre las demencias en mayores a través de la voz

Se ponen manos a la obra y tras no pocas pruebas y una serie de evaluaciones llegan a la conclusión de que “la voz y el habla de las personas son muy reveladoras de cómo está el sistema cognitivo”, subraya este investigador de la Facultad de Psicología. Pero llega lo más difícil. Todo eso que se ha realizado en el laboratorio tiene que ser concentrado a través de un dispositivo que en pocos minutos pueda realizar dichas pruebas diagnósticas. No fue fácil, pero con trabajo y la ayuda de un equipo multidisciplinar logran crear dicho prototipo, que actualmente está ya en uso. “Estamos en la fase de elaboración clínica del dispositivo; es decir, que una vez que se ha comprobado que funciona en el laboratorio lo que hacemos es realizar dicha comprobación en evaluaciones reales”, afirma García Meilán, quien confía en que dentro de dos o tres años se puedan obtener “unos datos ya fiables” y lanzar el referido dispositivo al mercado. “Este dispositivo puede abrir una posibilidad tremenda en la detección precoz y posterior intervención de las personas con demencia, y así poder mejorar su calidad de vida”, apostilla José María Criado.

Estimados amigos

De nuevo desde la Universidad de Salamanca y Formación Alzheimer os queremos invitar, en esta nueva ocasión a participar en el curso de "Cuidado y funcionamiento en personas con demencia".

Este curso pretende transmitir los conocimientos necesarios para comprender el marco conceptual en el que el Terapeuta Ocupacional desarrolla su trabajo con personas con demencia, su rol y competencias en este ámbito. Se estudiarán los modelos de trabajo más utilizados en el ámbito psicosocial, los métodos de evaluación y técnicas de intervención que se proponen desde cada perspectiva, que nos permitan aplicar con destreza el proceso de terapia ocupacional y formular y aplicar el tratamiento ocupacional más adecuado a las necesidades del enfermo.

Se pretende también, que el proceso se coherente y eficaz, para ello se describirán los diferentes métodos de evaluación de los resultados y control de calidad del proceso.

El curso tiene como objetivos principales

  • Evaluar las alteraciones de la EA, que de forma directa o indirecta tienen impacto en el desempeño de la actividad diaria.
  • Comprender la naturaleza ocupacional del ser humano, el proceso de adaptación de su actividad a lo largo de su vida en respuesta sus necesidad y la creación de identidad personal/social.
  • Utilizar los métodos de valoración del desempeño ocupacional, de los niveles independencia/dependencia funcional.
  • Saber planificar las actividades ocupacionales que busquen maximizar la funcionalidad del paciente y minimizar el esfuerzo del cuidador en cada estadio.

El curso tiene una duración de 51 horas dando comienzo el próximo 14 de mayo al 27 de mayo

Durante estas semanas tendrán lugar dos seminarios presenciales impartidos por

  • Antonio M. Cardoso: Prof. Geriatría. Escuela de Enfermería y Fisioteparia Universidad de Salamanca
  • Raúl Juárez : Prof. Cuidados del Anciano de la Universidad de San Jorge (Zaragoza)
  • Silvia Puente: Fisioterapeuta. Centro de Referencia Estatal de Alzheimer de Salamanca
  • Fausto Barbero: Prof. Fisioterapia. Universidad de Salamanca
  • Roberto Méndez: Prof. Fisioterapia. Universidad de Salamanca

Estos seminarios tendrán lugar el día 19/05/2018 y 26/05/2018 en el Instituto de Neurociencias de Castilla y León  (https://institutoneurociencias.org/)

El finalizar el curso se obtiene un diploma de la Universidad de Salamanca que acredita con 5 créditos de formación especifica. 

Los interesados en formalizar su matrícula deben dirigirse el Centro de Formación Permanente de la Universidad de Salamanca (haga click aquí) 

Si deseas más información puedes ponerte en contacto con nosotros en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el teléfono 677 860 126

 

Estimados amigos

De nuevo desde la Universidad de Salamanca y Formación Alzheimer os queremos invitar, en esta ocasión a participar en el curso de "Fisioterapia y Terapia Ocupacional en la enfermedad de Alzheimer y otras Demencias".

Además de todas las manifestaciones del deterioro cognitivo de la enfermedad de Alzheimer, se producen trastornos funcionales que afectan limitando la actividad del paciente en su autonomía, restringiendo la participación del enfermo en la sociedad, por lo que es necesario conocer cuáles son las actividades básicas e instrumentales que los seres humanos realizamos para mantener la independencia y cada una de las actividades limitadas a través de la valoración funcional

El curso tiene como objetivos principales

  • Definir las actividades de la vida diaria, especialmente los componentes básicos e instrumentales.
  • Conocer, utilizar y aplicar la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud.
  • Utilizar las técnicas habituales de valoración funcional y manejar los instrumentos de valoración más utilizados.
  • Detectar alteraciones de la condición física y la presencia de deficiencias, discapacidades o limitaciones en la actividad que puedan condicionar restricciones en la participación.
  • Relacional con el contexto personal y el entorno la funcionalidad del individuo.
  • Conocer los principales facilitadores y restrictotes de la actividad.
  • Medir y diferenciar la situación de independencia funcional y la situación de dependencia.



El curso tiene una duración de 51 horas dando comienzo el próximo 30 de junio hasta el 13 de mayo y dos sesiones presenciales los días 5 y 12 de mayo.

Durante estas semanas tendrán lugar dos seminarios presenciales impartidos por

  • Ana Belén Calvo Vera: Profesorado en Enfermería y Fisioterapia. Universidad de Salamanca
  • María Eugenia Iglesias: Terapeuta Ocupacional de de residencia San Rafael de Salamanca y Profesora de Universidad de Salamanca
  • Ana Isabel Rodríguez Hernández: Terapeuta ocupacional Cruz Roja Salamanca
  • Rocío Molás Robles: Terapeuta Ocupacional de CRE de Alzheimer de Salamanca y Profesora de Universidad de Salamanca.
  • Rosa Mª Sánchez Sánchez Terapauta Ocupacional de Residencia Ballesol de Salamanca y Profesora de Universidad de Salamanca.
  • Antonia Gómez Conesa: Catedrática en Enfermería y Fisioterapia. Universidad de Murcia.
  • José Ignacio Calvo Arenillas: Médico rehabilitador. Catedrático en Enfermería y Fisioterapia. Universidad de Salamanca.

 

El finalizar el curso se obtiene un diploma de la Universidad de Salamanca que acredita con 5 créditos de formación especifica. 

Los interesados en formalizar su matrícula deben dirigirse el Centro de Formación Permanente de la Universidad de Salamanca (haga click aquí) 

Si deseas más información puedes ponerte en contacto con nosotros en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el teléfono 677 860 126 

 

 

 

Queridos amigos

Desde la Universidad de Salamanca y Formación Alzheimer os queremos invitar, en esta nueva ocasión a participar en el curso de "Trabajo Social en la Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias".

El Trabajo Social promueve el cambio social, facilitando que todas que las personas desarrollen plenamente sus potencialidades, enriquezcan sus vidas y prevengan las disfunciones. Es un sistema integrado y dinámico de valores, teoría y práctica interrelacionados, que permite la asignación de recursos en base a la situación de las personas

El curso tiene como objetivos principales

  • Saber analizar las características individuales y familiares en las que se halla el enfermo y su relación con el entorno.
  • Saber utilizar los instrumentos necesarios en la aplicación de los recursos, para la correcta valoración de la situación funcional y sociofamiliar.
  • Aprender las herramientas informáticas utilizadas en la gestión de los recursos sociales. 

El curso tiene una duración de 51 horas dando comienzo el próximo 20 de marzo hasta el 2 de abril. Durante estas semanas tendrán lugar dos seminarios presenciales el 25 de marzo y el 1 de abril impartidos por

  • Blanca Guinaldo Salgado. Servicios sociales de la Diputación de Salamanca
  • Ana Villanueva y Pérez de Azpeitia. Servicios sociales de la Diputación de Salamanca
  • Fermín Carabias Vicente. Sección de atención a la dependencia Ayuntamiento de Salamanca
  • Mª Asunción González Mesuro. Profesor técnico de formación profesional de Servicios a la Comunidad, Junta de Castilla y León

 

El finalizar el curso se obtiene un diploma de la Universidad de Salamanca que acredita con 5 créditos de formación especifica, válido para presentarlo como méritos académicos en el caso de presentarse a oposiciones o para convalidar por créditos de libre disposición

Los interesados en formalizar su matrícula deben dirigirse el Centro de Formación Permanente de la Universidad de Salamanca (haga click aquí) 

Si deseas más información puedes ponerte en contacto con nosotros en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el teléfono 677 860 216

 

 

 

 

Un saludo

Estimados amigos

Desde la Universidad de Salamanca y Formación Alzheimer os queremos invitar a participar en la nueva edición del curso de "Intervención Psicológica, Cognitiva y Conductual en las Demencias".

En el tratamiento de pacientes con demencia es necesario un abordaje terapéutico multidimensional, que integre estrategias no farmacológicas con finalidad terapéutica además del tratamiento farmacológico específico.

Las terapias no farmacológicas (TNFs) para las demencias deben aplicarse tras haber realizado una exploración neuropsicológica exhaustiva que establezca las características (fuerzas y limitaciones) cognitivas, síntomas conductuales, psicológicos y capacidades funcionales del paciente, con el fin de establecer unos objetivos terapéuticos específicos para cada paciente en particular. Los distintos tipos de TNFs tratarán de retrasar el deterioro, recuperar las funciones (cognitivas y conductuales) perdidas o mantener durante el mayor tiempo posible las que aún están preservadas, mejorar el control de los síntomas no cognitivos y aumentar, en lo posible, la calidad de vida del paciente. Existen numerosas clasificaciones de las TNFs, siendo importante conocer todos los tipos y sus aplicaciones con el fin de poder realizar un abordaje terapéutico integral de las personas con demencia, realizando programas de atención individualizados adaptados a cada paciente particular. La Asociación Americana de Psiquiatría (APA) ha clasificado los diferentes tipos de intervención psicosocial en cinco:

  • Terapias de enfoque emocional
  • Terapias de aproximación conductual
  • Terapias de enfoque cognitivo
  • Terapias de estimulación
  • Terapias orientadas hacia el/ la cuidador/a

Durante el curso se hará hincapié en los tipos de terapias que mayor literatura han generado, que mayor grado de recomendación tienen y que se utilizan con frecuencia en el tratamiento de las demencias (programas de estimulación y actividad, técnicas de modificación de conducta, entrenamiento en capacidades cognitivas específicas, estimulación multisensorial, entrenamiento en actividades de la vida diaria, nuevas tecnologías, etc). 

El curso tiene como objetivos principales

  • Saber analizar la situación cognitiva, psicológica y funcional previa a la realización de un programa de intervención no farmacológica.
  • Diferenciar cuáles son las capacidades y limitaciones cognitivas que presentan las personas con demencia en sus distintas fases.
  • Saber utilizar los tipos de terapias no farmacológicas aplicables en las demencias, cuándo y cómo llevarlas a cabo.
  • Saber integrar la intervención psicológica, conductual y cognitiva dentro del abordaje multidisciplinar de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. 

El curso tiene una duración de 51 horas dando comienzo el próximo 12 de febrero hasta el 25 de febrero. Durante estas semanas tendrán lugar dos seminarios presenciales los días 17 de febrero y 24 de febrero impartidos por

  • María LLorente Cano. Logopeda. Centro de referencia estatal de Alzheimer de Salamanca
  • Mireia Tofiño García. Terapeuta ocupacional. Centro de referencia estatal de Alzheimer de Salamanca
  • Cristina Jerano Río. Psicóloga. Profesora del departamento de Personalidad, Evaluación y tratamiento. Universidad de Salamanca
  • Noelia Flores RobainaPsicóloga. Profesora del departamento de Personalidad, Evaluación y tratamiento. Universidad de Salamanca

El finalizar el curso se obtiene un diploma de la Universidad de Salamanca que acredita con 5 créditos de formación especifica. 

Los interesados en formalizar su matrícula deben dirigirse el Centro de Formación Permanente de la Universidad de Salamanca (haga click aquí) 

Si deseas más información puedes ponerte en contacto con nosotros en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el teléfono 677 860 126.

 

 

 

Un saludo

Página 1 de 3
LO ULTIMO EN TWITTER...

Datos de contacto

 

+34 677 860 126

E-Mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

   Facebook: Dale al "Me gusta" en nuestra página

   Twitter: Síguenos en Twitter

   Linkedin: Únete a nuestro Linkedin

Servicio Demencias y Alzheimer USAL