Miércoles, 27 Enero 2016 12:39

Música, cerebro y Alzheimer

Escrito por Formación Alzheimer
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Estas tres palabras nos permiten relacionar el sistema auditivo con el desarrollo de una terapia musical. La música es parte de los seres humanos y del mundo que nos rodea. Los elementos de la música (armonía, ritmo, métrica y melodía) están presentes en el cuerpo humano en forma de ritmo cardiaco, ritmo respiratorio, sincronización al caminar, melodía y volumen de la voz... y también a nuestro alrededor. Se sabe que la música considerada agradable para una persona, activa el área orbitofrontal del cerebro del hemisferio derecho (que forma parte del sistema de recompensa), y también parte del área por debajo del cuerpo callos; la música, por tanto, produce placer al activar algunos de los sistemas de recompensa que son estimulados igualmente por la comida, el sexo y las drogas adictivas. La música tiene efectos similares en el ser humano a otros estímulos que se procesan en el cerebro y que están directamente relacionados con la supervivencia de la especie humana.

En la década de los años cincuenta es cuando se empieza desarrollar el uso de la terapia musical. La terapia musical tiene que ver en el "cómo" puede ser utilizada la música para provocar cambios en las personas que la escuchan o la ejecuta. Se afirma que si la música se utiliza de modo adecuado, utilizando los diferentes componentes de esta y adecuándolos a las personas, puede provocar cambios positivos en ellas. Los factores más beneficiosos de la terapia musical podrían resumirse en:

  • El factor atencional: la música es un estímulo sensorial auditivo capaz de captar la atención mucho mejor que otros estímulos sensoriales, y generar distracción y relajación. La importancia del sistema auditivo es que está diseñado filogenéticamente por su función de alarma. La capacidad de la música para captar la atención y servir como distractor ha ayudado a los pacientes con problemas atencionales.
  • El factor emocional: la música puede modular emociones, ya sea porque la melodía active las emociones directamente o porque active el recuerdo de emociones asociadas. Así, la terapia con música se ha empleado para evocar determinadas emociones en los paciente y intentar enseñar respuestas conductuales más flexibles que les ayuden en determinados trastornos emocionales y también en aquellas enfermedades que generan sentimientos y emociones negativas.
  • El factor cognitivo: percibir la música representa una capacidad neurocognitiva. La comprensión de la música implica el pensamiento y la creación de una experiencia subjetiva; de este modo, el factor cognitivo en la terapia musical está asociado al significado subjetivo de determinadas experiencias musicales. La modulación cognitiva se ha empleado en la clínica para cambiar determinadas cogniciones subjetivas y significados mediante las técnicas de terapia musical de imaginación guiada.
  • El factor conductual: la música es una herramienta capaz de activar el movimiento, ya que la danza y la música están fielmente unidas. La estimulación rítmica de la música ha sido empleada en la mejora de problemas motores de distintos trastornos, así como también puede ser empleada en el condicionamiento conductutal estimulando y facilitando el aprendizaje de nuevas conductas.
  • El factor de comunicación: la música constituye una forma de comunicación no verbal, lo que ha ayudado en las terapias dirigidas al aprendizaje de competencias de interacción interpersonal.

En definitiva, los efectos de la música pueden ser muy beneficiosos e influir positivamente en diversos aspectos en el ser humano, pero uno de los efectos beneficiosos clave de la música es que podría tener la función de activar, guiar y modular la percepción, la atención y la conducta tanto en el pano cognitivo coo en el efectivo y sensoriomotor. Se ha observado que la música, combinada con ejercicios de relajación, puede influir en los procesos de atención, planificación, memoria y autocontrol, es decir, la experiencia musical influye de forma positiva en las funciones ejecutivas.

Por ello con la terapia sensorial auditiva se pretende mejorar las capacidad atencional y aumentar el nivel del arousal de las personal con Enfermedad de Alzheimer.

Detrás de esta terapia se encuentran las posibilidades de influencia del sistema auditivo en el recorrido anatómico y en los procesos de codificación y transmisión de la información sonora. La vía auditiva garantiza que la información de cada uno de los oídos llegue a los dos hemisferios cerebrales. Gracias a las nuevas técnicas de neuroimagen de la actualidad se podría afirmar que el oído es uno de los sentidos más complejos y que su vía tiene numerosas áreas de integración cortical y subcortical que se integran con otras áreas encefálicas. Por tanto, al recorrer el sonido las diversas áreas cerebrales, favorecerá la plasticidad neuronal en todas ellas.

 

 

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