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Estimados amigos

De nuevo desde la Universidad de Salamanca y Formación Alzheimer os queremos invitar, en esta nueva ocasión a participar en el curso de "Cuidado y funcionamiento en personas con demencia".

Este curso pretende transmitir los conocimientos necesarios para comprender el marco conceptual en el que el Terapeuta Ocupacional desarrolla su trabajo con personas con demencia, su rol y competencias en este ámbito. Se estudiarán los modelos de trabajo más utilizados en el ámbito psicosocial, los métodos de evaluación y técnicas de intervención que se proponen desde cada perspectiva, que nos permitan aplicar con destreza el proceso de terapia ocupacional y formular y aplicar el tratamiento ocupacional más adecuado a las necesidades del enfermo.

Se pretende también, que el proceso se coherente y eficaz, para ello se describirán los diferentes métodos de evaluación de los resultados y control de calidad del proceso.

El curso tiene como objetivos principales

  • Evaluar las alteraciones de la EA, que de forma directa o indirecta tienen impacto en el desempeño de la actividad diaria.
  • Comprender la naturaleza ocupacional del ser humano, el proceso de adaptación de su actividad a lo largo de su vida en respuesta sus necesidad y la creación de identidad personal/social.
  • Utilizar los métodos de valoración del desempeño ocupacional, de los niveles independencia/dependencia funcional.
  • Saber planificar las actividades ocupacionales que busquen maximizar la funcionalidad del paciente y minimizar el esfuerzo del cuidador en cada estadio.

El curso tiene una duración de 51 horas dando comienzo el próximo 20 de mayo al 2 de junio

Durante estas semanas tendrán lugar dos seminarios presenciales impartidos por

  • Antonio M. Cardoso: Prof. Geriatría. Escuela de Enfermería y Fisioteparia Universidad de Salamanca
  • Raúl Juárez : Prof. Cuidados del Anciano de la Universidad de San Jorge (Zaragoza)
  • Silvia Puente: Fisioterapeuta. Centro de Referencia Estatal de Alzheimer de Salamanca
  • Fausto Barbero: Prof. Fisioterapia. Universidad de Salamanca
  • Roberto Méndez: Prof. Fisioterapia. Universidad de Salamanca

Estos seminarios tendrán lugar el día 25/05/2019 y 01/06/2019 en el Instituto de Neurociencias de Castilla y León  (https://institutoneurociencias.org/) además de impartirse de manera online

El finalizar el curso se obtiene un diploma de la Universidad de Salamanca que acredita con 5 créditos de formación especifica. 

Los interesados en formalizar su matrícula deben dirigirse el Centro de Formación Permanente de la Universidad de Salamanca (haga click aquí) 

Si deseas más información puedes ponerte en contacto con nosotros en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el teléfono 677 860 126

 

 

 

Vamos a pasar a continuación a describir las principales complicaciones de los pacientes que padecen alguna demencia:

ACCIDENTES/CAÍDAS/FRACTURAS: Los riesgos de accidentes sean domésticos o no, son importantes. Deben tomarse cuantas precauciones se puedan en cuanto al manejo de gas, aparatos eléctricos, mecheros, productos químicos, etc.; por los riesgos de siniestros. Evitar las salidas a la calle solo, asegurar el control de puertas para evitar fugas. Las caídas son frecuentes en los dementes por las alteraciones que aparecen en la marcha-deambulación, equilibrio y por la tendencia al vagabundeo. Se ven acentuadas por la toma de fármacos especialmente los que desarrollan efectos extrapiramidales.

Además, se unen otros riesgo intrínsecos de caídas que presentan los mayores como déficits de los órganos de los sentidos (vista y oído), problemas osteomusculares, etc. La incidencia de caídas en los dementes viene a ser del 40-50 %, de las que un 25% acaban con fracturas, especialmente de fémur. Al mismo tiempo, sabemos que el 50% de los que sufren una caída, vuelven a caerse en el curso del mismo año. El hecho en sí de padecer una demencia, constituye un factor de riesgo de caídas, hasta el punto de que éstas, forman parte de los síntomas clínicos necesarios y definitorios, para el diagnóstico de algún tipo de demencia, como ocurre con la Demencia por Cuerpos Difusos de Lewy. Los mayores riesgos de caídas ocurren en el hogar, sobre todo en el baño. Para evitarlas se debe eliminar cuantas barreras sean posibles (cables, muebles, alfombras...). Las caídas, bien por su riesgo de fracturas, como por el desarrollo del síndrome postcaída, complicarán aún más el manejo posterior del demente, conduciendo en ocasiones a un Síndrome de Inmovilidad.

 

MALNUTRICIÓN: La demencia en sí, constituye un factor de riesgo de Malnutrición Proteico- Calórica. Los dementes en general presentan menos peso que las personas mayores no dementes. El proceso de la alimentación se ve influenciado por varios factores, como son la indiferencia por la ingesta, otras veces ocurre un verdadero rechazo a la misma por trastorno del comportamiento alimentario, trastornos de conducta en general, disfunciones de los órganos de los sentidos (vista, olfato y gusto), la interferencia de fármacos, las apraxias deglutorias y disfagia orofaríngea, etc. Además los dementes presentan un estado de hipercatabolismo proteicocalórico, en función del alto grado de estrés al que están sometidos, erratismo, contracciones musculares involuntarias (mioclonías, etc.), que hace que puedan presentar requerimientos adicionales calóricos, que algunos autores cifran entre las 600 y 1.600 Kilocalorías/día.

En las últimas fases, es frecuente que en el propio acto de la ingesta sufra aspiraciones broncopulmonares, llegando a verdaderos dilemas en cuanto al uso o no de sistemas alternativos como sondas, que no parecen mejorar la supervivencia y por el contrario generan un disconfort e instrumentalización cuestionable. La hidratación debe cuidarse pues rechazan sistemáticamente la ingesta hídrica; se le suministrarán líquidos de su agrado e incluso en forma de gelatinas que aporta abundante líquido y evitan aspiraciones. Los requerimientos diarios de líquidos deben ser entre 1,5-2 litros/día. Los alimentos y líquidos, se darán a temperatura agradable, en personas poco sensibles a los cambios de temperatura. ¡Comprobar la temperatura! La alimentación debe ser variada, con abundantes vegetales-fibra para evitar el estreñimiento. Los horarios de comida deben ser regulares. El control de peso y otras medidas de observación indirecta (talla de ropa) deben efectuarse de forma periódica. Al mismo tiempo, la valoración nutricional debe formar parte de los exámenes periódicos que se lleven a cabo en estos pacientes, a fin de evitar la malnutrición proteico-calórica y otro déficits nutricionales.

INCONTINENCIA: La incontinencia es un problema frecuente en los dementes hasta llegar a cifras de un 50% para la incontinencia urinaria y de un 35% para la incontinencia fecal. Provoca grandes cargas de trabajo, y es otro factor de predicción para la institucionalización. Ante toda incontinencia es preceptivo descartar enfermedades o factores predisponentes como prostatismo, infección del tracto urinario, toma de diuréticos, etc. Una vez descartadas o corregidas las anteriores, si persiste la incontinencia, se tomarán las siguientes recomendaciones:

  • Evitar la ingesta líquida nocturna.
  • Señalizar el baño y si es preciso adaptar técnicamente, para que se familiarice con él.
  • Si corre riesgos nocturnos, recurrir a cuña u orinal.
  • Establecer un control miccional a intervalos de tiempo e incluir en programa de reeducación esfinteriana. Estos sistemas no se aplican en los centros de forma sistemática como sería deseable. En fases iniciales suele dar buen resultado y aumentan la calidad de vida del usuario, así como su autoestima y dignidad.
  • Uso del absorbente adecuado con arreglo a la cuantía, tamaño. Normalmente se abusa del consumo y se inicia precozmente y durante franjas horarias en las que no sería necesario.
  • Actualmente el sondaje tan sólo se utiliza ante incontinencias completas y con riesgos añadidos (obstrucción urinaria o escaras). Contemplar los riesgos añadidos del sondaje (irritativos, higiénicos, manipulaciones, infección, etc.)

ÚLCERAS POR PRESIÓN: Aparecen como consecuencia de la concomitancia de factores favorecedores (incontinencia, falta de higiene, inmovilidad o encamamiento con puntos de apoyo-presión continuados, etc.). La falta de movilidad y de cambios posturales constituyen los principales factores de riesgo para su aparición. Provocan efectos devastadores en los dementes y consume gran cantidad de recursos asistenciales. La lucha contra ellas, radica en la prevención mediante: movilización, cambios posturales, higiene exhaustiva, control de la micción/ defecación

 

ENFERMEDADES ASOCIADAS

En el demente, puede asociarse cualquier tipo de enfermedad, que hará un manejo más complicado tanto de la enfermedad añadida, como de la demencia de base. Existen una serie de enfermedades que aparecen sobremanera en éstos, nos referimos a las infecciones y alteraciones de las que es de destacar el estreñimiento.

INFECCIÓN RESPIRATORIA: En algunos casos aparecen en un demente que previamente padecía una obstrucción crónica al flujo aéreo u otra afección respiratoria; otras veces, no existían antecedentes de patología respiratoria previa. En cualquiera de los casos, hemos de tener presente que nos encontramos ante personas con mermas neurológicas que se traducen en una mala coordinación del reflejo de la tos y expulsión de secreciones así como con gran riesgo de broncoaspiraciones por la disfagia orofaríngea y apraxias deglutorias. Hemos estar especialmente atentos y sospechar estos cuadros por la incapacidad de expresión de los mismos por el demente así como por su presentación atípica. La lentitud en el diagnóstico hace que a veces llegue el cuadro ya sobrepasado en forma de bronconeumonía.

INFECCIÓN DEL TRACTO URINARIO: La hiperplasia prostática en el varón y las anomalías estructurales y urodinámicas en ambos sexos, unido a la incontinencia urinaria, rascado involuntario con arrastre de gérmenes y la falta de higiene, constituye uno de los factores de predisposición hacia la infección urinaria.

INFECCIONES BUCODENTALES: La caries y la enfermedad periodontal previa, unidas a la presencia de restos radiculares, agravadas por una higiene bucodental deficiente, hacen mella en los dementes. En estadios iniciales de la demencia, se deben realizar cuantas extracciones se presuman que van a ser necesarias; pues en fases avanzadas resulta complicado debiendo a veces recurrir a anestesia general con los riesgos que conlleva. Las infecciones en cualquiera de sus variantes, no cursan por lo general en el anciano con picos febriles tan manifiestos como en los adultos. Debemos tener presente la hipotermia del anciano, pues a veces no se concede importancia a cuadros con febrícula que traducen una infección franca. En no pocos casos, las infecciones se manifiestan de forma atípica, con escasa o nula fiebre, apatía, decaimiento y mayor deterioro cognitivo ó bien con un cuadro o Síndrome Confusional Agudo sobre la demencia de base que padece. Todo ello nos debe poner en alerta, ante cualquier demente, que empeore de forma brusca y sin causa explicable, buscando infecciones en cualquiera de los focos comentados.

ALTERACIONES GASTROINTESTINALES:

ESTREÑIMIENTO El estreñimiento es frecuente en los dementes y en ocasiones suele pasar desapercibido. La toma de ciertos fármacos como los neurolépticos, favorece aún más la tendencia al estreñimiento. La persistencia de estos cuadros origina fecalomas de dificultosa extracción. Debido a la falta de percepción del estreñimiento por parte de los dementes, es recomendable que los cuidadores lleven una hoja de registro o control del ritmo intestinal. Debe lucharse contra la inmovilidad que constituye uno de los principales factores de riesgo del estreñimiento, llevar una dieta rica en frutas, verduras y fibra. Usar laxantes según el cuadro y por último recurrir al uso de enemas bajo prescripción

Se trata sin duda de uno de los síntomas peor soportados por el entorno del demente (familia y sociedad). Además son vivenciados de una forma especialmente catastrofista, denigrante y humillante. Al mismo tiempo constituyen un factor pronóstico de primer orden para la institucionalización. Generalmente, aparecen en fases leves y moderadas de la enfermedad, es decir al inicio y etapa intermedia, desapareciendo en las últimas fases en las que el grado de deterioro global es tan alto que no tienen capacidad para su expresión. Los síntomas conductuales pueden ser muy variados y floridos, adquiriendo una prevalencia elevada. 

 

1.- Delirios

Son trastornos del pensamiento en los que se expresa una idea o realidad errónea o imposible. Existe una pérdida del contacto con la realidad y por tanto no debe pretenderse convencer al individuo de su error, ya que éste no lo percibe. Su frecuencia varía según las series consultadas, sin embargo como promedios podrían cifrarse en torno al 25-75 %. Se observan con más frecuencia dentro del ámbito institucional, y esto obedece a que efectivamente los casos más dificultosos en su manejo son derivados a este medio (ya hemos referido que son un predictor de institucionalización). Por lo general los delirios del demente no suelen tener un grado de estructuración y elaboración tan complejos como los de otras patologías psiquiátricas. Suelen acompañarse de otras manifestaciones, destacando la agresividad tanto verbal como física. Son temas recurrentes de delirios: robo, infidelidad, celos, impostores, suplantaciones, etc.

2.- Alucinaciones

Son percepciones sensoriales (visuales, auditivas, olfatorias, etc.) anómalas, que no han tenido lugar en la realidad, pero que el individuo las percibe como ciertas. La afectación de los órganos de los sentidos que acontece en el envejecimiento, predispone hacia éstas. Pueden llegar a presentar tasas entre el 15-50 %, con mayor predominio de las visuales, seguidas de las auditivas. A medida que progresa la enfermedad van haciendo aparición y se consolidan las alucinaciones siendo más frecuentes en la etapa media-avanzada de la enfermedad.

3.- Anomalías en el reconocimiento (Falsas identificaciones)

Consisten en identificaciones erróneas de personas u objetos. Se trata de actos de difícil definición ya que pueden quedar enmascarados por las agnosias así como por los delirios y alucinaciones. Aparecen en el 25-50 % de los dementes en algún momento de su evolución. Las variedades que pueden darse son múltiples: - Falsos Reconocimientos de Familiares = Prosopagnosias (confunde al marido con el hijo o con su padre, etc.) - Fantasmas en el domicilio - Relación con los espejos

4.- Trastornos de la personalidad

Probablemente, se trate del síntoma más prevalente de las demencias; apareciendo en el 95 % de los casos. En su génesis intervienen la dificultad que presenta el sujeto para adaptarse a situaciones de la vida diaria y las respuestas descoordinadas de éstos. Aparecen en estadios precoces, siendo a veces la primera señal de alarma de la enfermedad. Los dementes se vuelven más intransigentes, más rígidos y rudos, con agitación y agresividad, etc.; otras veces se tornan apáticos, retraídos, con tendencia a la desinhibición, egocéntricos. Pierden el interés por sí mismos y por el entorno, abandonan el aseo, afeitado, dejan de arreglarse, se visten desaliñadamente y con ropa sucia, etc.

 

5.- Trastornos en el comportamiento

Vagabundeo o Erratismo: Se denomina así a la tendencia al paseo errático y sin rumbo que presentan los dementes. “parece como si buscasen algo o a alguien”. Se exacerba por las noches como consecuencia de la desorientación nocturna. Constituye una fuente de riesgos apreciable en forma de caídas, accidentes, etc.; así como un foco de estrés de los cuidadores y familiares. Aparece en torno al 60 % de los dementes. No tienen un tratamiento específico, ahora bien, debemos evitar reprimir esta tendencia mediante sujeciones u otros artilugios, ya que aumentan el nivel de excitación y ansiedad. Por el contrario deben favorecerse mediante pistas para erráticos con medidas de seguridad en centros institucionales.

Inquietud o Agitación Psicomotriz: Denominamos como tal a aquella situación en la que el paciente precisa estar moviéndose continuamente o manipulando objetos. A veces se acompaña de otras alteraciones que lo exacerban como ansiedad, insomnio, etc. Aparece en fases intermedias y avanzadas de la enfermedad.

Agresividad: Puede ser verbal manifestada en forma de hostilidad, insultos y gritos; o bien física contra el entorno o contra sí mismos. Puede aparecer en cualquier fase de la enfermedad, aunque probablemente sea más típica de la fase intermedia o moderada. Suele originar graves problemas en el manejo de estos pacientes, hasta el punto que constituye el primer determinante de institucionalización. Evolucionan por brotes a lo largo de la enfermedad. Sin embargo esto no debe hacernos caer en la dejadez y no chequear causas añadidas de irritabilidad como dolores, infecciones, etc., de las cuales el demente no puede advertirnos.

Disfunciones Sexuales: En los dementes son frecuentes y pueden tener un amplio abanico de presentación desde la apatía, al exhibicionismo, tocamientos, actividad sexual compulsiva, cambio en la apetencia de sexo, etc.

Trastornos del Apetito: Del mismo modo encontramos situaciones que pueden ir desde la anorexia extrema a la bulimia más compulsiva. Incluso en un mismo enfermo se pueden alternar ambas.

Depresión: La demencia multiplica el riesgo de padecer una depresión en 3-4 veces. Así, es fácil encontrar prevalencias de depresión en dementes que sobrepasan las cifras del 30-50 %. Aparece en fases iniciales de la enfermedad, cuando el sujeto percibe sus fallos y lagunas. Además, corrobora la teoría esbozada de la conservación neuronal (es necesario conservar un nivel mínimo, para poder llegar a deprimirse). Por otra parte, parece que también en los dementes se producen modificaciones en los neurotransmisores. La depresión en el demente ha de chequearse de forma sistemática, ya que podría pasar desapercibida por la falta de queja del propio paciente.

Insomnio: Es un trastorno habitual en los dementes. Sin embargo no todos los autores lo entienden como insomnio sino que algunos lo interpretan como una incapacidad para mantener el sueño o alteración del ritmo nictameral. Contribuyen a ello la citada desorientación nocturna así como la irritabilidad y agitación que les produce la noche.

 

 

 

Si deseas formarte como profesional en el área de las demencias y la enfermedad de Alzheimer con el mejor grupo de expertos e investigadores a nivel nacional, consulta nuestro programa de títulos de la Universidad de Salamanca. 

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Trastornos del sueño

En ocasiones, estos pacientes muestran síntomas de lo que se denomina inversión de la pauta del sueño (despiertos la mayor parte de la noche y dormidos durante el día). Este trastorno se une a la desorientación general del paciente sobre todo la temporal que provoca que la persona se despierte sin tener conciencia de la hora y el lugar donde se encuentra. Son muchos los motivos que originan esta alteración, desde cambios de medicación, modificaciones en el ambiente, la propia enfermedad, las manifestaciones depresivas o al tipo de vida que lleve el enfermo. El paciente suele dormir mal por las noches en todas las fases de la enfermedad, siendo este uno de los problemas que más desazón causa a los cuidadores.

La recuperación de un adecuado patrón de sueño nocturno es una tarea difícil y generalmente con poco éxito; no obstante se deben poner en marcha las siguientes acciones:

  • Hacerle sentir que siempre habrá alguien a su lado para acompañarle y ayudarle. 
  • Procurar que tenga debidamente satisfechas el resto de sus necesidades básicas: alimentación, eliminación, higiene, vestido, comunicación, entretenimiento, etc..
  • Intentar que se acueste limpio, agradablemente cansado, sin hambre, con ropa cómoda y adecuada, en una cama confortable, rodeado de un ambiente sin factores distorsionantes, etc.
  • Realizar cada día higiene del sueño, haciendo del momento de dormir un rito rutinario: misma hora, igual proceso, etc.
  • Procurar un ambiente que invite al descanso: música tranquilizante, relajación, leerle un rato, contarle o dejarle que te cuente alguna historia, etc.
  • Hacer que permanezca en la cama siempre el mismo tiempo aunque no esté durmiendo y establecer también una rutina para que se levante.
  • Evitar periodos de dormir durante el día de más de 30 minutos
  • Si se levanta desorientado a media noche y decide la realización de un actividad que no son propias ni del lugar ni de la hora (hacer la maleta para irse a su casa, irse a la cocina a comer, vestirse para salir, etc.) no intentar razonar acerca de lo inadecuado de su proceder, entretenerlo con alguna otra actividad e intentar la vuelva a la cama. Si permanece el empeño dejar hacer y controlar a distancia, así como extremar las medidas de seguridad: cerrojos en puertas y ventanas, rejas en sitios peligrosos, etc. En estas circunstancias mantener la tranquilidad.
  • A la hora de dormir demostrar seguridad y afectividad. • En relación a la alimentación, procurar cenas ligeras, evitar bebidas excitantes.
  • Evitar las barreras arquitectónicas que pudieran generar accidentes si se levanta por la noche. Procurar un ambiente confortable en la habitación

 

Trastornos del comportamiento

Los más frecuentes son la agresividad, repetición de palabras y acciones, alucinaciones, apatía, inactividad, delirios, vagabundeos etc. Este tipo de manifestaciones siempre deben interpretarse como síntomas propios de la enfermedad. Constituyen la principal fuente de sobrecarga para los cuidadores y son la causa más frecuente de institucionalización precoz, con el consiguiente impacto emocional para los familiares y socio-económico.

Es importante resaltar que la evaluación detallada y minuciosa de cada uno de los síntomas permitirá siempre una orientación terapéutica más específica y eficaz. El primer paso consiste en la información adecuada y completa al cuidador personas mayores y formarlo en la aplicación de estrategias diversas con las que poder afrontar y paliar las repercusiones de los trastornos de conducta y síntomas psicológicos.

  • Tener en cuenta que estos trastornos no se realizan de forma intencionada y que en ocasiones las técnicas de modificación de conducta, si se realizan de forma sistemática, consiguen disminuir estas alteraciones.
  • En todos los casos las pautas a seguir para conseguir disminuir estos síntomas estarán enfocadas a tranquilizar al paciente y desviar la atención a otras tareas.
  • Lo más importante es nunca regañar ni gritar y hablar con tono de voz tranquilo.
  • Evitar las situaciones que generan dichas alteraciones e intentar mantener las rutinas y las actividades diarias.
  • Utilizar medidas de seguridad y protección que eviten los riesgos de padecer accidentes.
  • La actividad física regular controlada, ayudará a disminuir los trastornos del comportamiento.
  • Consultar con el médico ante la persistencia de los síntomas 

Para poder valorar adecuadamente el impacto personal y familiar que la atención a este tipo de enfermos produce, hay que tener en cuenta que, en el caso de las demencias, se trata de enfermedades neurodegenerativas crónicas, incurables, cuyos síntomas se agravaran con el paso del tiempo, por lo que cada vez es mayor la dependencia de sus cuidadores y exige una dedicación más exclusiva. Frecuentemente, en el inicio del cuidado, la persona que presta la atención, aún no es plenamente consciente de que es el miembro sobre el que va a recaer la mayor parte del esfuerzo y responsabilidades del cuidado, y tampoco de que probablemente se trate de una situación que requerirá cuidados prolongados a largo plazo, lo que implicara un progresivo aumento de dedicación en tiempo y energía. De forma, muchas veces inconsciente, la persona poco a poco va integrando su nuevo papel de cuidador/a en su vida diaria.

La familia es la que más sufre las consecuencias de la enfermedad y su carga es psicológica, económica y social. En la mayoría de las familias es una única persona la que asume la mayor parte de la responsabilidad de los cuidados, que suelen ser mujeres. Esto es debido a que la educación recibida, favorece la idea de que la mujer está mejor preparada que el hombre para el cuidado, ya que tiene más capacidad de abnegación y sufrimiento. A pesar de ello, se puede afirmar que cada vez es mayor el numero los hombres que participan en el cuidado de las personas mayores bien como cuidadores principales o bien como ayudantes de las cuidadoras principales, lo que significa un cambio progresivo de esta situación.

El proceso de adquisición del papel o rol de cuidador, que será más o menos largo en función de múltiples factores, es un papel clave porque influirá en la forma en que se presten los cuidados y en cómo se sientan los cuidadores.

Los motivos por los que se va a atender a una persona mayor son básicos a la hora de afrontar su cuidado. Deberían de ser motivos altruistas, familiares, de reciprocidad, de gratitud y de estima, en definitiva motivación de cariño y de amistad. En la actualidad la situación de crisis en que nos hayamos inmersos, hace que muchas veces sean motivos económicos los que influyen en la permanencia de nuestros mayores en el ámbito familiar. Cuando esto se produce suele ser frecuente que la aplicación de los cuidados no sea todo lo idónea que debería ser. Los profesionales deben valorar estas situaciones y mentalizar a las familias de las necesidades reales del enfermo. Para prevenir el síndrome del cuidador resulta esencial prestar apoyo a los cuidadores, ayudarles a cuidar y cuidarse mejor. Hasta la fecha se han desarrollado distintos tipos de intervenciones, con objetivos diversos: programas psicoeducativos, servicios de respiro, grupos de ayuda mutua,… siendo los programas psicoterapéuticos los que mejores resultados han obtenido en la mejora del estado emocional del cuidador, si bien éstos han sido en todo caso modestos.

Una serie de propuestas útiles para que el cuidador se cuide son:

  • No olvidarse de sí mismo.
  • Pedir ayuda personal al detectar los signos.
  • Acudir a un profesional (psiquiatra o psicólogo), o a grupos de auto-ayuda.
  • Aprender técnicas de relajación psicofísica, como el yoga.
  • Solicitar formación adecuada sobre la enfermedad, y sobre la práctica diaria, para enfrentar los problemas de ella derivados (nutrición, higiene, adaptación del hogar, etc.).
  • Marcarse objetivos reales, a corto plazo y factibles en las tareas de cuidar.  Ser capaz de delegar tareas en otros familiares o personal contratado sanitario o del hogar. No creerse imprescindible.
  • Mantenerse automotivado a largo plazo, autorreforzarse en los éxitos.
  • No fijarse sólo en las deficiencias y fallos que se tengan. Cuidar especialmente los descansos y la alimentación.
  • Tomarse ratos diarios para realizar los asuntos propios. Asimismo, permitirse un merecido descanso diario o semanal, fuera del contacto directo con el enfermo.
  • Intentar realizar ejercicio físico todos los días, ya que elimina toxinas corporales y despeja la mente.
  • Evitar el aislamiento, manteniendo el contacto con amigos y otros familiares.  Saber poner límite a las demandas excesivas del paciente, sin sentirse culpable por ello.
  • Expresar abiertamente a otros las frustraciones, temores o propios resentimientos, como escape emocional.
  • Planificar actividades diarias y semanales. La falta de tiempo es una de las primeras causas de agobio.
  • Promocionar la independencia del paciente. No debe realizar lo que el enfermo pueda hacer por sí mismo.
  • Utilizar los recursos formales que estén al alcance: Centros de día, Residencias de respiro temporal, asistencia domiciliaria...
  • Aceptar que estas reacciones de agotamiento son frecuentes e incluso previsibles en un cuidador. Son reacciones normales ante una situación "límite", pero que necesitan apoyo.

 

 

Cuando nos encontramos con pacientes con deterioro cognitivo, el plan de intervención nutricional debe incluir no sólo recomendaciones sobre el aporte de energía y nutrientes para el enfermo, sino también toda la información, formación y sugerencias para los cuidadores, que deben ser capaces de llevar a la práctica el programa de nutrición bajo la supervisión constante de un equipo sanitario, y de responder a los preocupantes problemas que irán apareciendo en relación a la alimentación a medida que progrese la enfermedad. Es el cuidador, quien mejor puede atender a la evolución del paciente, ya que es el primero en observar los cambios que vayan apareciendo.

A todos los factores propios de la vejez ,tenemos que sumar en los pacientes con EA una pésima actitud hacia la comida condicionada por su deterioro funcional y cognitivo y la pérdida de autonomía, que dificultan más aún alcanzar los requerimientos nutricionales y mantener el peso corporal. La EA afecta el estado nutricional, especialmente en los pacientes institucionalizados, y de forma más grave si requieren asistencia en la alimentación. Estos factores de riesgo nutricional deberían evitarse en los centros de atención al paciente de Alzheimer con personal suficiente, especialmente seleccionado y cualificado. Hablaremos ahora de dos factores de riesgo fundamentales en la EA, la pérdida de peso y los trastornos de la conducta alimentaria, y más adelante de la disfagia y la dependencia.

Pérdida de peso

La pérdida de peso en los pacientes con EA puede presentarse de forma progresiva a lo largo de los años, o de una manera más brusca con pérdidas significativas en los últimos 6 meses, constituyendo esta última un factor de riesgo más importante. Se han descrito algunas variables, obtenidas con escalas de valoración nutricional, que son predictores significativos de pérdida de peso, y a las que debemos prestar especial atención:

  • dejar un 25 % o más de la comida en la mayoría de las tomas,
  • ser dependiente para la alimentación
  • recibir medicación ansiolítica.

Otros signos que nos deben hacer vigilar posibles pérdidas de peso por dificultar la ingesta son:

  • Dolor en la boca.
  • Dificultad para masticar o tragar.
  • Dentaduras postizas.
  • Depresión.
  • Agitación.
  • Enfermedades crónicas.
  • Tratamiento con ANTICOLINESTERÁSICOS o MEMANTINA.

Trastornos de la conducta alimentaria

En el paciente con EA van apareciendo progresivamente numerosas alteraciones de la conducta alimentaria, que junto con los déficits funcionales dificultan enormemente la alimentación. La negativa a comer puede producirse durante estados depresivos o de agitación. El trastorno apráxico provocará que el paciente no sepa qué hacer con los cubiertos o con los alimentos, y después tampoco los reconocerá (agnosia). La pérdida de memoria, la confusión, la incapacidad, enfrentan al paciente a una actividad, la comida, que ha perdido todo el sentido y el interés, y se ha convertido en una actividad no deseada, ante la que se muestra incómodo e irritable. La malnutrición, además de ser consecuencia, se convierte en causa de empeoramiento cognitivo.

Estimados amigos

Un año más Universidad de Salamanca y Formación Alzheimer comenzamos con nuestros cursos de formación centrados en las demencias y la enfermedad de Alzheimer.

En esta ocasión os invitamos a participar en el curso de "Detección temprana de la demencia y la actuación en el diagnóstico clínico y tratamiento de la enfermedad de Alzheimer".

El curso tiene como objetivos principales

  • Analizar situaciones en las que es posible sospechar la aparición de la enfermedad.
  • Saber cuáles son los principales síntomas de sospecha de la aparición de demencia y qué actuaciones deben llevarse a cabo para procurar una intervención precoz.
  • Utilizar las herramientas útiles para establecer el diagnóstico precoz y los protocolos de derivación en los diferentes ámbitos profesionales.
  • Comprender la trascendencia de demorar el diagnóstico precoz en sujetos que tienen responsabilidades laborales, familiares, patrimoniales, etc.

Este curso ofrece la posibilidad de familiarizarse con las herramientas básicas para llevar a cabo la detección precoz de los sujetos que presentan deterioro cognitivo o demencia. Los pacientes con demencia presentan deterioro de las funciones cognitivas, por lo que un mejor conocimiento de los síntomas iniciales y de las pruebas de despistaje debe contribuir a optimizar los recursos (sociales, sanitarios, jurídicos, laborales, ocio, etc.) que puedan ofertarse a estos pacientes y a sus familiares para mejorar la evolución de la enfermedad.

El curso tiene una duración de 51 horas dando comienzo el próximo 20 de noviembre hasta el 3 de diciembre.

Durante estas semanas tendrán lugar dos seminarios presenciales impartidos por

  • Emiliano Rodríguez: Miembro de la Unidad de Investigación La Alamedilla (SACYL)
  • Sara Mora Simón: Miembro de la Unidad de Investigación La Alamedilla (SACYL)
  • Julio Pascual Gómez: Jefe del servicio de neurología, Hospital Central de Asturias 

 

El finalizar el curso se obtiene un diploma de la Universidad de Salamanca que acredita con 5 créditos de formación especifica, válido para presentar en oposiciones como méritos académicos y para convalidar por créditos de libre disposición además de por supuesto como méritos curriculares.

Los interesados en formalizar su matrícula deben dirigirse el Centro de Formación Permanente de la Universidad de Salamanca (haga click aquí) 

Si deseas más información puedes ponerte en contacto con nosotros en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el teléfono 677 860 126.

 

 

Lunes, 24 Julio 2017 11:07

¡Gracias a todos!

Escrito por

Espacio Alzheimer nació con la premisa de poder ayudar y orientar a todos aquellos a los que la enfermedad de Alzheimer les ha tocado muy de cerca y necesitan ayuda, comprensión o unas palabras de aliento en lo peores momentos. En torno a este foro, nació el grupo de facebook del mismo nombre, que se ha convertido en una  gran familia en la que cada uno de sus miembros tienen un papel vital, compartir su experiencia y encontrar una voz de apoyo cuando no ves el fin.

Esta familia ha ido creciendo y ya somos más de 1000, este es nuestro pequeño homenaje a estos luchadores que cada día se enfrentan a la enfermedad de Alzheimer y que han querido mostrarnos un poco más de ellos.

Gracias de corazón a todos por hacer que este espacio sea un espacio lleno cariño.

Si tú aun no conoces nuestro grupo de facebook, te invitamos a formar parte en el siguiente enlace

https://www.facebook.com/groups/210091346111873/

 

¡Mil gracias! ¡Os esperamos!

 

 

Jueves, 29 Junio 2017 12:00

Descifrando entre líneas la Demencia

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Detectar de forma temprana las demencias en los mayores es el gran reto que se ha fijado el grupo de investigación liderado por Juan José García Meilán. Y para ello ha tomado como referente la voz, consciente de que varía cuando hay un déficit cognitivo. Es más, ha creado un dispositivo que realiza dicho análisis en apenas 15 minutos de sesión.

 

Las enfermedades neurodegenerativas se han convertido en la llamada sociedad del bienestar en una de las grandes plagas contra la salud y la calidad de vida del ser humano. Atajar su incidencia e incluso eliminar su aparición se ha convertido en objetivo prioritario para un gran número de grupos de investigación de todo el mundo. Otros, de forma más modesta, centran su atención en minimizar los efectos de dichas patologías —dado que carecen actualmente de cura— a través de una detección precoz y un combate más efectivo de sus manifestaciones. La Universidad de Salamanca, que desde hace años viene siendo muy sensible hacia este tipo de enfermedades, cuenta también con varios grupos implicados en este reto. Entre ellos figura el encabezado por Juan José García Meilán y José María Criado, quienes desde hace años vienen trabajando en la relación que existe entre la voz y las enfermedades neurodegenerativas. Es más, en sus investigaciones en el laboratorio han sido capaces de detectar cambios en la voz y en el habla de las personas mayores con ciertos déficits cognitivos.

Reportaje MUY SALMANTINO DOMINICAL grupo de investigacion de Juan Jose Garcia sobre las demencias en mayores a traves de la voz

Un paso muy importante a la hora de diagnosticar de forma precoz una demencia en este grupo de población. Pero no conformes con ello, estos investigadores han querido ir más allá y agilizar el proceso de detección al máximo. Con el fin de evitar los largos y concienzudos trabajos de laboratorio, han diseñado un dispositivo móvil que en tan solo quince minutos es capaz de realizar todo ese trabajo. Solo se necesita que el paciente lea un texto e improvise una conversación. El prototipo ya está en marcha y en estos momentos está en fase de experimentación.

Los primeros resultados son muy esperanzadores. En pocos años podría estar comercializado y al alcance de cualquier servicio clínico. Pero el camino para llegar a este punto no ha sido nada fácil. Todo empezó hace más de una década cuando en la Universidad de Murcia deciden estudiar el llanto de los bebés con el fin de analizar sus emociones. Fue entonces cuando este grupo de investigación de la Universidad de Salamanca opta por trasladar esos mismos planteamientos a las personas mayores, pero en esta ocasión con el fin de detectar posibles déficits cognitivos. “Pensamos que el uso de la voz no se estaba utilizando y que podía ser revelador para la detección precoz de determinadas demencias”, señala Juan José García Meilán. Dicho y hecho.

Reportaje MUY SALMANTINO DOMINICAL grupo de investigación de Juan Jose Garcia sobre las demencias en mayores a través de la voz

Se ponen manos a la obra y tras no pocas pruebas y una serie de evaluaciones llegan a la conclusión de que “la voz y el habla de las personas son muy reveladoras de cómo está el sistema cognitivo”, subraya este investigador de la Facultad de Psicología. Pero llega lo más difícil. Todo eso que se ha realizado en el laboratorio tiene que ser concentrado a través de un dispositivo que en pocos minutos pueda realizar dichas pruebas diagnósticas. No fue fácil, pero con trabajo y la ayuda de un equipo multidisciplinar logran crear dicho prototipo, que actualmente está ya en uso. “Estamos en la fase de elaboración clínica del dispositivo; es decir, que una vez que se ha comprobado que funciona en el laboratorio lo que hacemos es realizar dicha comprobación en evaluaciones reales”, afirma García Meilán, quien confía en que dentro de dos o tres años se puedan obtener “unos datos ya fiables” y lanzar el referido dispositivo al mercado. “Este dispositivo puede abrir una posibilidad tremenda en la detección precoz y posterior intervención de las personas con demencia, y así poder mejorar su calidad de vida”, apostilla José María Criado.

Queridos amigos

Desde la Universidad de Salamanca y Formación Alzheimer os queremos invitar, en esta nueva ocasión a participar en el curso de "Trabajo Social en la Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias".

El Trabajo Social promueve el cambio social, facilitando que todas que las personas desarrollen plenamente sus potencialidades, enriquezcan sus vidas y prevengan las disfunciones. Es un sistema integrado y dinámico de valores, teoría y práctica interrelacionados, que permite la asignación de recursos en base a la situación de las personas

El curso tiene como objetivos principales

  • Saber analizar las características individuales y familiares en las que se halla el enfermo y su relación con el entorno.
  • Saber utilizar los instrumentos necesarios en la aplicación de los recursos, para la correcta valoración de la situación funcional y sociofamiliar.
  • Aprender las herramientas informáticas utilizadas en la gestión de los recursos sociales. 

El curso tiene una duración de 51 horas dando comienzo el próximo 20 de marzo hasta el 2 de abril. Durante estas semanas tendrán lugar dos seminarios presenciales el 25 de marzo y el 1 de abril impartidos por

  • Blanca Guinaldo Salgado. Servicios sociales de la Diputación de Salamanca
  • Ana Villanueva y Pérez de Azpeitia. Servicios sociales de la Diputación de Salamanca
  • Fermín Carabias Vicente. Sección de atención a la dependencia Ayuntamiento de Salamanca
  • Mª Asunción González Mesuro. Profesor técnico de formación profesional de Servicios a la Comunidad, Junta de Castilla y León

 

El finalizar el curso se obtiene un diploma de la Universidad de Salamanca que acredita con 5 créditos de formación especifica, válido para presentarlo como méritos académicos en el caso de presentarse a oposiciones o para convalidar por créditos de libre disposición

Los interesados en formalizar su matrícula deben dirigirse el Centro de Formación Permanente de la Universidad de Salamanca (haga click aquí) 

Si deseas más información puedes ponerte en contacto con nosotros en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el teléfono 677 860 216

 

 

 

 

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